viernes, abril 13, 2007

Adelantando


Que buen rollo da esta canción ¿no?



Las intermitencias de la muerte


Érase una vez, en el antiguo país de las fábulas, una familia integrada por un padre, una madre, un abuelo que era el padre del padre y un muchachito de ocho años. Sucedía que el abuelo ya tenía mucha edad, por eso le temblaban las manos y se la caía la comida de la boca cuando estaban a la mesa, lo que causaba gran irritación al hijo y la nuera, siempre diciéndole que tuviera cuidado con lo que hacía, pero el pobre viejo, por más que quisiera, no conseguía contener los temblores, peor aún si le regañaban, el resultado era que siempre manchaba el mantel o el suelo al dejar caer la comida, por no hablar de la servilleta que le ataban al cuello y que era necesario cambiarla tres veces al día, en el desayuno, al almuerzo y a la cena.

Estaban las cosas así y sin ninguna expectativa de mejoría cuando el hijo decidió acabar con la desagradable situación. Apareció en casa con un cuenco de madera y le dijo al padre, A partir de ahora comerá aquí, sentado en el patio que es más fácil de limpiar para que su nuera no tenga que estarse preocupando con tantos manteles y tantas servilletas sucias. Y así fue. Desayuno, almuerzo y cena, el viejo sentado solo en el patio, llevándose la comida a la boca conforme era posible, la mitad se perdía en el camino, una parte de la otra mitad se le caía por la boca abajo, no era mucho lo que se le deslizaba por lo que el vulgo llama canal de la sopa. Al nieto no parecía importarle el feo tratamiento que le estaban dando al abuelo, lo miraba, luego miraba al padre y a la madre, y seguía comiendo como si nada tuviera que ver con el asunto.

Hasta que una tarde, al regresar del trabajo, el padre vio al hijo trabajando con una navaja con un trozo de madera y entonces preguntó, Qué estás haciendo. El niño fingió como que no lo había oído y siguió excavando en la madera con la punta de la navaja. No me has oído, qué estás haciendo con ese palo, volvió a preguntar el padre, y el hijo, sin levantar la vista de la operación, respondió, Estoy haciendo un cuenco para cuando seas viejo y te tiemblen las manos, para cuando tengas que comer en el patio, como el abuelo.

Fueron palabras santas. Se cayeron las escamas de los ojos del padre, vio la verdad y la luz, y en el mismo instante fue pedirle perdón al progenitor y cuando llegó la hora de la cena con sus propias manos lo ayudó a sentarse en la silla, con sus propias manos le acercó la cuchara a la boca, con sus propias manos le limpió suavemente la barbilla, porque todavía podía hacerlo y su querido padre ya no.

Las intermitencias de la muerte,

José Saramago

jueves, abril 12, 2007

Zumos postobón

Y como parece que esto va últimamente de comida, hoy toca la bebida. Corria el año.... uff ni me acuerdo, el caso es que creo que han pasado muchos años. Ya por aquel entonces mi mente estaba transtornada y era selectiva con lo que debía añadir a su disco duro.... El caso y sin más dilación. De siempre me he acordado del anuncio de zumos postobón (algo que no tiene ningún sentido ya que he olvidado cosas tan importantes como... yo que se, cosas muy importantes) y buscando buscando por el san youtube algún descerebrao como yo lo ha colgado y aquí os lo dejo.

Uno de los anuncios que han perdurado y perdurarán en mi memoria por siempre.



De naranja piña y melocotón. (grabado a fuego ya te digo).

miércoles, abril 11, 2007

Con las Manos en la Masa

Gazpacho de Melón


Como lo prometido es deuda, he buceado por internet hasta encontrar la receta más parecida a lo que hace mi santa madre. Así pues....

Ingredientes:
- 1 melón pequeño
- ½ kilo de tomates muy maduros
- 1 pepino
- 1 pimiento verde
- 1 ajo
- pan duro
- 1 rebanada de pan de molde
- 50 grs de jamón ibérico
- vinagre
- aceite de oliva virgen extra
- sal.

Elaboración:
Trituramos tomates, ajo, pepino, pimiento y melón, reservando un poco para la guarnición. Añadimos también pan duro, agua, aceite y vinagre de Jerez. Sazonamos.
Para la guarnición troceamos pan de molde y el melón que habíamos reservado.
Picamos jamón y servimos el gazpacho acompañado del melón, el pan y el jamón.

Se puede variar, incluso le puede echar un poquito de licor si quieres, utilizar pan normal o tostado...

Bueno que aquí está el inicio, luego cada uno le da su toque personal.

Que aproveche Alba ;) y si sale bueno, me apunto, vamos que si me apunto al siguiente gazpachazo!!!!.

Buenos días de miercolesyaquedamenos.

P.D.: He intentado poner la sintonía de aquel programa pero oye, ha sido imposible encontrarla, si alguien la tiene....

V.1.2 Con las manos en la masa, por gentileza de Bichillo

martes, abril 10, 2007

Y con la edad...

llegaron las líneas rectas y la sobriedad.



















V.1.2 Y con la edad...

Creo que en su día (años haaaa) vi una y sólo una vez éste video, pero me impactó tanto que ha permanecido hasta el día de hoy en mi cabeza (de las cosas que han perdurado) y buscando buscando san youtube y san google me han devuelto a mi retina lo que en mi cabeza permanecía.... que lo disfruteis.

;)

Congestión ocular

A veces las excusas que se ponen después de una noche de juerga son de lo más variopintas, aquí va (ya se que me repito) ese momento en el que llegas a casa de fues de una fiesta... que luego vienen las "congestiones oculares" un par de días.... ;)



Con cariño :P Chas chas chas gracias.

miércoles, abril 04, 2007

lunes, abril 02, 2007

Un poco de mi.

Un poco de mi v.1.2 Por fin he encontrado un sitio donde poder poner la cancioncilla que quería poner. Era esta:





















Relato Indio

A veces las cosas son mucho más sencillas de lo que parecen.

Todos sabían que era indiscutiblemente un contrabandista. Era incluso célebre por ello. Pero nadie había logrado jamás descubrirlo y mucho menos demostrarlo. Con frecuencia, cruzaba de la India a Pakistán a lomos de su burro, y los guardias, aun sospechando que contrabandeaba, no lograban obtener ninguna prueba de ello.

Transcurrieron los años y el contrabandista, ya entrado en edad, se retiró a vivir apaciblemente a un pueblo de la India. Un día, uno de los guardias que acertó a pasar por allí se lo encontró y le dijo:

- Yo he dejado de ser guardia y tú de ser contrabandista. Quiero pedirte un favor. Dime ahora, amigo, qué contrabandeabas.

Y el hombre repuso:

- Burros.

Relato Indio

vía ojos de gamaba

lunes, marzo 26, 2007

Cuando me haceis sentir especial...


Hay días que pasan, otros que se sufren, días que se disfrutan y días que se sienten. Con un nudo en la garganta que no se pasa ni con un vaso de abrazos, con los ojos color cristal brillantes como en pocas ocasiones lo están, con el corazón en un puño pero más ancho que largo, con una sonrisa de imbécil que no se va ni con el peor de los insultos, con un sol radiante y una carretera llena de curvas vacías, con un aire tibio golpeando la cara y con la sensación de ser una persona especial, no por que lo sea, más bien pienso que mi mayor virtud es ser un cúmulo innumerable de desvirtudes, pero especial por tener la gente que me rodea, por las muestras de cariño, por que a alguien se le ocurre celebrar que un buen día de primavera allá por el año 76 de la era moderna y en plena democracia aunque sin constitución nació un personaje que se siente el tío más afortunado por teneros a su lado, los que lo estáis físicamente, los que no, los que sólo lo estáis en mi corazón, los que lo habéis estado más cerca que nadie y os seguís acordando de éste saco de recuerdos y melancolía.

A todos y cada uno de vosotros... aunque no os diga que os quiero... os quiero y mucho.

Gracias por hacerme feliz.